Reto #3

3. Imagina que eres un superhéroe con una gran fobia a la oscuridad, escribe un relato de superación.

Disclaimer: No sé nada de superhéroes. Me lo he inventado todo. No sé quien es de Marvel ni de DC. 

Flecha de luz

Nadie podía haber imaginado que el Joker fuese capaz de elaborar un plan tan malévolo de tan larga duración. Era un villano volátil que lo hacía todo por las risas. Era como una traca de petardos. Una explosión tras otra. A su paso solo dejaba ruido. Por eso, nadie me buscó dentro de las mazmorras del Joker. Suponían que sus presos eran juguetitos que enseguida cansaban al villano y de los que se deshacía más pronto de lo que eran capaces de preveer. Podía reventar los sesos de alguien en cuanto pusiese un pie dentro de la mazmorra. Solo porque le aburría. Pero no lo hizo conmigo.
Me atrapó en un descuido y lo primero que hizo fue quitarme el arco y el carcaj, sabía que sin ellos era poco más que un hombre. Luego me desnudó y me vendó los ojos. Recuerdo la aspereza de la tela contra mis párpados cerrados y lo tensa que estaba a mi alrededor. Intentar abrir los ojos me hubiese abrasado las corneas de la fricción contra esa lana gruesa. No podía saber donde iba. Intenté grabarme a fuego los pequeños detalles que podía percibir: el olor a humedad, la falta de viento y un suelo pedregoso. Recuerdo también el sonido de dos puertas metálicas muy pesadas que chirriaron tanto al abrirse como al cerrarse. La mazmorra tenía un doble sistema de cierre. Un pequeño cuarto separaba la celda de la supuesta libertad. En cuanto entramos hasta el fondo, me dio una patada para tirarme al suelo y encadenarme a la pared con facilidad. No era libre ni siquiera dentro de ese estúpido cuarto. Se fue sin decir ninguna palabra.
No supe cuanto tiempo pasó hasta que volvió pero la sed y el hambre eran feroces. Había pasado el tiempo palpando cada rincón que estuvo a mi alcance en vano. Gastando fuerzas que me debilitaron y aumentaron mi hambruna. El suelo era completamente liso y el material indeterminado.
La primera vez que volvió desde que me encerró tiró una bandeja metálica al suelo haciendo que el vaso de agua empapase el pan, que era el único nutriente que trajo. Lo comí con las manos, con ansia. Supe que miraba como comía, pero en esa mazmorra no entraba luz. Solo podía sentir su presencia, lo suficientemente lejos de mi como para que no pudiese alargar mis manos y asfixiarlo con las cadenas. Cuando acabé de comer se fue sin decir nada.
La siguiente vez que entró se sentó frente a mi para mirarme mientras comía y me empezó a susurrar cosas. ‘Comes como un cerdo’ mientras engullía el pan mojado como un animal. ‘Me das asco’ cuando tocaba mi sucia y costrosa piel, ‘No vas a volver a ver la luz’ cuando intentaba abrir los ojos sin que cambiase el ambiente ni un ápice. Lo decía muy bajito y entre frase y frase reía como un desquiciado. Fue repitiendo este proceso en lo que yo llamé días aunque bien podrían haber sido horas. Llegó un momento que caí preso de la locura. Comía con la boca de la misma bandeja, chupando cada gota de agua de la superficie cual perro. Me daba asco que me tocase porque me sentía sucio y mi propio olor corporal al moverme, entraba en mis fosas nasales. Empecé a acompañar sus risas y a hablar solo. Describía el sol para mi mismo intentando rememorar como era la luz.

Cuando me rescataron estaba quebrado. Exhausto. Asqueado. Hundido. Roto.
La luz del día dañaba mis ojos. Y la oscuridad de la noche me traía su voz y me recordaba su asqueroso aliento a huevo podrido. Los ataques de pánico apenas me dejaban dormir. Tenía que hacerlo durante parte del día. Mi vuelta al mundo fue costosa. Mientras el resto de mis compañeros combatía el crimen cuando más sucedía, por la noche, yo vigilaba durante el día. Desde lo alto de los rascacielos observaba vigilante a cualquier malhechor, pero los gritos de auxilio me recordaban los míos propios y me dejaban paralizado con el arco tensado pero sin fuerzas para liberar la flecha, que temblaba entre mis dedos. No era capaz de soltarla por miedo a matar a un inocente transeúnte. Vi robos, homicidios y violaciones. Vi casi un centenar de crímenes que no pude interrumpir ni a plena luz del día. Hasta que  un día me quedé hasta la puesta de sol, forzando mis límites luminares y vi como metían a una mujer en una furgoneta. Era una mujer mayor que llevaba un conjunto caro, un moño muy estirado y un collar de perlas. Sentí que la secuestraban para meterla en el mismo sitio que a mi. La furgoneta blanca arrancó y cuando miré al conductor vi la cara del Joker con una amplia y desdibujada sonrisa. Cogí el arco, lo tensé y disparé. La flecha atravesó el cristal y el cuello del conductor clavándose en el asiento.
Tras el subidón de adrenalina inicial me di cuenta de que no era el Joker. No había interrumpido un crimen sin víctimas como un superhéroe, pero había evitado un secuestro. Había evitado que alguien pasase por una experiencia como la mía. Había evitado otro loco en el mundo por culpa de la oscuridad. No había dudado al disparar. No había temblado. El sol se acabó de poner y dio paso a la noche.
Mi recuperación mental sería lenta pero había empezado.

Ese día lo recordaré como mi regreso; el regreso de flecha verde.

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8 comentarios en “Reto #3

  1. Estoy de acuerdo, para no saber de superhéroes lo has salvado bastante bien, aunque tengo que decir que no está entre tus mejores textos. Pasa todo bastante rápido y no da tiempo a empatizar mucho. Eso sí, esta descripción es sin duda la mejor parte:

    “Nadie podía haber imaginado que el Joker fuese capaz de elaborar un plan tan malévolo de tan larga duración. Era un villano volátil que lo hacía todo por las risas. Era como una traca de petardos. Una explosión tras otra. A su paso solo dejaba ruido.”

    Me ha gustado mucho 🙂

    Por otra parte, por el título del reto creía que iba a ser un relato cómico, pero supongo que entonces no habría sido terrorífico. Será mi forma de verlo.

    Enhorabuena, campeona, otro reto cumplido 🙂

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    1. El Joker lo conozco de oídas y de que me obligasen a ver Suicide Squad. A flecha verde le he tenido que investigar.
      La verdad es que lo escribí en una horilla antes de las 12 para sacarlo el domingo. Se me atragantó un montón. Pero bueno, he salvado el relato. Ahí están unas 800 palabritas que me enseñan que me apresuro en los finales. 😀
      ¡Gracias por la crítica!

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  2. Me ha parecido muy curioso, aunque tengo que decir que yo tampoco me muevo mucho en el mundillo de los superhéroes. La verdad es que debería apuntarme a algún reto así, porque antes escribía muchos relatos y ahora casi nunca escribo ninguno.
    Me pensaré si hacerlo pero creo que como mucho llego a uno cada dos semanas… Así que a lo mejor selecciono los objetivos o algo así 🙂

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    1. Yo estoy 0 enterada. Solo he visto la película de suicide squad y poruqe me invitaron. Tuve que buscar quién era de Marvel o DC para no mezclar y que me insultasen xD

      Puedes hacer 24 retos. Incluso 12 o elegir los del año pasado. El caso es ponerse. La verdad es que somos un grupito muy bueno los que lo hacemos y nos leemos y nos damos ánimos para continuar. Ayuda mucho a no quedarse oxidado y a superar los bloqueos de otros proyectos.

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