Reto #10

10. Haz una historia con un protagonista que evoque tu niñez.

El comienzo de la no-vida

No era a ella a quien esperaba cuando dejé la ventana abierta. Quería que, en el peor de los casos, entrase Rüdiger, y en el mejor, Anna. El monstruo que apareció en su lugar me bufó desde el alfeizar y yo, por instinto, me aparté todo lo que pude de ésta, hasta chocar contra la pared. La tía Dorothee habría olido mi sangre; el aroma habría sido transportado por la brisa nocturna del verano. Ya había pasado en otras ocasiones en las que había visitado la cripta familiar y había dejado el lugar impregnado de mí. Ella era capaz de olerme a grandes distancias y en el tiempo. Mi aroma parecía atraerla más que el de cualquier otro humano. Por eso estaba aquí.
Sus ojos estaban enturbiados por la locura y sus dientes ya estaban ensangrentados. Había comido, pero no se había saciado. Intenté gritar pero solo salió el gemido de una rata pequeña al ser aplastada. La vampira se me acercó con los brazos en alto, dispuestos a agarrarme. Apestaba a alcohol. Estaba borracha. Se me echó encima sin que pudiese hacer nada más que protegerme con mis brazos blandos llenos de sangre.

Anna estaría ahora mismo en el ataúd, pensando en si transformarme para llevarme a la no-vida con ella. Mi deseo de ser mordido se había hecho realidad, irónicamente. Las lágrimas escaparon de mis ojos por la crueldad del destino. Dorothee hincó sus colmillos en mi garganta, a la altura de la yugular y esta vez sí pude gritar pero quedé paralizado de cuello para abajo. Oí a mis padres correr hasta la habitación y golpear la puerta para atender mi llamada de socorro. La vampira era lo suficientemente corpulenta como para sujetar la puerta con su peso y seguir bebiendo de mí, como quien disfruta de un zumito con pajita. Me estaba mareando por la pérdida de sangre. Me daba asco sentir sus labios contra mi piel y oír como tragaba parte de mí con un sonoro -gulp- continuo. Me invadió un hormigueo en los dedos de las manos y los pies. A pesar de que mis padres seguían gritando y aporreando la puerta me empezó a entrar un profundo sueño. Cerré los ojos y me dejé llevar, no tenía otra opción. Quizá, con suerte, pararía cuando se saciase y, entonces, me trasnformaría. Podría ser el novio de Anna y vivir aventuras todas las noches con Rüdiger. Lo sabría al despertarme. Si me despertaba.

vampiro.jpg

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2 comentarios en “Reto #10

  1. Leo el relato por fin y reconozco que lo primero que se ha pasado por mi cabeza es: has tenido una infancia muy tétrica.

    Luego me acuerdo de que yo también crecí con todos esos vampiros en mi habitación. Somos compañeras de niñez ❤

    Me ha traído muchos recuerdos. Estos libros están en mi lista de preferidos de mi infancia así que con eso te digo todo 🙂

    Un beso!

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  2. ¡Stibyyyy!
    Jajaja la verdad es que tenía pesadillas con todo bicho terrorífico, pero también tenía una imaginación muy vívida y creaba imágenes en mi cabeza.

    El pequeño vampiro me encanta. Soy una lectora tardía, pero si que esa saga me hacía ir a la biblioteca del cole y sacar los libros para leerlos en casa. Me encantaban.

    ¡Un placer verte por aquí!
    Un besazo

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