Historia de miedo con final…¿feliz?

Cuando tenía ocho años jugaba con un amigo en casa a pasarnos notitas por debajo de la puerta. Yo estaba en mi habitación, sentada en el suelo de parquet mientras que él se quedaba en el pasillo. No recuerdo ni que escribíamos pero  nos reíamos mucho por el hecho de tener una puerta de por medio. La risa empezaba al coger el lápiz e ir trazando temblorosas letras. La anticipación a la broma tenía algo inefable, como el que se ríe de su propio chiste. La risita continuaba mientras el papel se deslizaba bajo la madera y cuando las risas … Continúa leyendo Historia de miedo con final…¿feliz?

Te deseo lo que yo no tengo

Cuando era adolescente odiaba la Navidad. Para mi era una afrenta, como una bofetada en la cara con la mano abierta que me giraba la cabeza y me obligaba a mirar todo aquello que no tenía. Decoración, luces, cena especial, risas, familia y felicidad. Por envidia, celos y malicia no deseaba a nadie una fiestas felices. Esa expresión había muerto para mi. Me negaba a participar en la Navidad tachándola de comercial; creyéndome superior moralmente por haber descubierto la mentira en la que se basaba. Intentaba tratar el día como uno más pero las técnicas de bloqueo mental que necesitaba … Continúa leyendo Te deseo lo que yo no tengo

Cariño, me llenas la cama de migas

Nos acabábamos de mudar a un loft pequeño con altillo. Llevábamos un año de pareja y ya nos tocaba saborear la independencia. Fue emocionante a la par que agotador; nos dimos la mano por las mueblerías, discutimos precios y estudiamos el espacio para encajar como un rompecabezas. Lo que más me gustó de volar del nido materno fue empezar a cocinar lo que me diese la gana. Daba gracias a poder comer sola al menos una vez al día para poder controlar los macronutrientes. Por la mañana delicatesen y por la noche menú infantil. Las espinacas no son plato de … Continúa leyendo Cariño, me llenas la cama de migas

Pesadilla recurrente

Tengo una pesadilla recurrente, te la contaré. Empieza como un sueño, ¿sabes? Encuentro al amor de mi vida. Es precioso y es mágico. Pero como la magia enseguida se esfuma. *Puf*. Empieza lo malo. Lo terrible. Lo catastrófico. Y es que ella aparece en el peor momento de mi vida. Sí, fue aquel día. Cuando mi padre estaba muriendo sobre el asfalto. Al principio creí que era un ángel. Tenía un halo de luz a su alrededor. Después del shock me di cuenta que esa luz provenía de los faros de la ambulancia. Pero ella también desprendía mucha luz. ¿Sabes? … Continúa leyendo Pesadilla recurrente